💡Podría decirse que me “empoderé” y reconocí el valor que hay en el trabajo de un diseñador. Porque un negocio, sin un buen diseño: hace aguas tarde o temprano.
💡Puse el foco en tener un nicho y especializarme, dejé de diseñar para todo el mundo y hacer de todo.
💡Perfeccioné mi calidad como diseñadora.
💡Profesionalicé mi servicio. Creé sistemas, creé automatizaciones y procesos. Porque no todo es diseñar bonito…